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jueves, 17 de enero de 2013

Tener creatividad - II

La creatividad publicitaria puede atribuir a una marca valor de signo, entendido como personalidad, o incluso puede servir para transmitir sus valores, entendidos como principios morales o de responsabilidad para con sus públicos. Pero esto no es nuevo. Lo realmente novedoso en la nueva forma de comunicar de las marcas es que, a través de los nuevos medios, la nueva publicidad deja de ser un mero vehículo de información para convertirse en el propio mensaje o en el valor en sí mismo. 
La nueva publicidad no parece publicidad porque, además de eso, es contenido. Un contenido que va más allá de la transmisión de un mensaje, para ser una acción, un elemento de comunicación que debe generar atracción por sí mismo. Si esas pequeñas bolas no generan interés, no conseguiremos que reboten y no habrá forma de jugar la partida. Ese valor que debe aportar la publicidad, va más allá del valor de signo, que ya lo generaba la publicidad tradicional. El principal valor nuevo que aporta es la experiencia. Una vivencia en la que se mezcla la sensación y la reflexión, en la que el usuario debe evaluar, analizar, tomar decisiones y, de algún modo, aprender. Una experiencia completa tiene la capacidad de dejar memoria, ya que requiere del usuario una cierta implicación y actividad.
La experiencia y su huella en la memoria es lo que determinará que esa partida de pinball sea relevante, duradera o enriquecedora para el usuario. La principal aspiración que debería tener una marca al plantear una campaña de publicidad actualmente debería ser ofrecer un valor en forma de experiencia para el público/usuario. Por eso, a nuestro modo de ver, la otra gran novedad que presenta esta nueva ola de creatividad publicitaria es que intenta aportar valor no sólo a las marcas sino también al público. El valor que se ofrece al público, generalmente, suele servir como apelación o forma de llamar la atención sin molestar.

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